Si ya decidiste comprar café en grano, el siguiente paso es el molino. Y aquí la diferencia entre un tipo y otro se nota mucho más en la taza de lo que parece.
El molino de cuchillas
Funciona como una licuadora: una hélice gira a gran velocidad y golpea los granos. El problema es que no los corta de forma pareja. En una misma molienda obtienes polvo muy fino y pedazos grandes.
- El polvo se sobreextrae y aporta amargor.
- Los trozos grandes se subextraen y aportan sabores agrios.
- Además, el motor calienta el café mientras muele.
Es barato y mejor que comprar café molido hace meses, pero limita lo que puede dar un buen grano.
El molino de muelas (fresas)
Tiene dos piezas, cónicas o planas, que trituran el grano a una distancia fija entre ellas. Esa distancia es la que ajustas para elegir entre molienda fina, media o gruesa.
- Las partículas salen mucho más uniformes.
- La extracción es pareja: más dulzor, menos amargor.
- Puedes repetir la misma molienda todos los días.
¿Manual o eléctrico?
- Manual: más económico, silencioso y perfecto para una o dos tazas. Ideal si preparas V60, prensa o colador.
- Eléctrico: más cómodo para varias tazas o para espresso, que exige una molienda muy fina y precisa.
Qué revisar antes de comprar
- Que sea de muelas, no de cuchillas.
- Que tenga pasos de ajuste suficientes para tu método.
- Que sea fácil de limpiar: los aceites viejos dan sabor rancio.
Si no tienes molino
No pasa nada. Al hacer tu pedido dinos qué método usas y molemos tu café con equipo profesional a la medida exacta. Mira qué molienda necesita cada cafetera en nuestra guía rápida de molienda.